"The Raven That Refused To Sing". Portada:

Hay que advertir que desde el primer momento, esto no es un "Grace For Drowning Vol. 2" o una continuación del "In Absentia" de sus Porcupine Tree. Es el tercero de su carrera solista bajo su propio nombre, y el primero de dicha carrera en el que graba las canciones tocando en directo con la banda en el estudio. A todo esto, la banda está formada por:
- Guthrie Govan: guitarra líder
- Adam Holzman: teclados (a saber: piano, piano Fender Rhodes, órgano Hammond y sintetizador Minimoog)
- Nick Beggs: bajo en todos los temas salvo "The Holy Drinker", donde toca el Chapman Stick
- Marco Minnemann: batería y percusión.
- Theo Travis: instrumentos de viento
- Steven Wilson: guitarra, voz, mellotron, bajo (en "The Holy Drinker").
Además de:
- Alan Parsons: coproductor, ingeniero y guitarra en "The Holy Drinker".
- Jakko Jakszyk: arreglos corales en "Luminol" y "The Watchmaker".
El disco lo produjo el propio Wilson en colaboración con Alan Parsons, uno de los grandes ingenieros y productores de la historia del rock. Ha trabajado con Pink Floyd ("The Dark Side Of The Moon"), The Beatles ("Abbey Road"), y toda la trayectoria del Alan Parsons Project, creadores de discos clásicos como "Tales Of Mystery And Imagination" (basado en cuentos y poemas de Edgar Allan Poe) y "Eye In The Sky". El melotrón empleado es el mismo que se usó para grabar el atemporal "In The Court Of The Crimson King".
Se trata de un disco conceptual, en el que todas las canciones guardan una relación entre sí; en este caso, todas las letras cuentan historias de muertes, fantasmas, asesinatos y otros temas más o menos macabros, muy influenciados por el romanticismo y especialmente Poe.
Como ha sido dicho unas líneas antes, todos los temas se grabaron en directo, a lo largo de una semana, salvando las voces, el melotrón y los arreglos de cuerdas del tema homónimo.
Sus raíces, su razón de ser, se encuentran en los discos clásicos del progresivo de los 70, respirando ambientes que podríamos encontrar en discos de King Crimson, Genesis y Pink Floyd. Tal vez el que Mr. Wilson haya estado recientemente remasterizando grabaciones de los primeros tenga algo que ver...
Se trata de un conjunto de seis canciones de puro progresivo clásico, con elementos tomados del jazz y el hard rock; además, está muy equilibrado: las canciones impares superan los 10 minutos de duración y las pares bajan de dicho minutaje. Comencemos, pues, el análisis canción a canción.
Abre con Luminol, tema ya presentado en la gira del "Grace for Drowning", no sigue la tradición de los discos en los que participa Steven Wilson de comenzar in crescendo. La composición abre el disco con un redoble de batería acompañado del bajo de Nick Beggs, quien protagoniza la primera parte de la canción con un veloz riff, mientras que van entrando los teclados, la flauta de Travis y las guitarras. Así, tras los primeros acordes de las guitarras, viene la voz. Dos frases pronunciadas por Wilson acompañado de los coros de Jakszyk: "Here we all are born into a struggle/ To come so far but end up returning to dust" ("Aquí estamos todos que nacemos en una lucha / Para llegar tan lejos pero terminar regresando al polvo"). El tema evoluciona hasta cambiar el riff de bajo, que es seguido por un solo de teclado y otro de guitarra que cierran la primera parte. La segunda se inicia con unos acordes de las guitarras de Wilson y Govan, y entra la voz del primero, contando las desventuras de un (mal) músico callejero, que sigue tocando incluso después de muerto, como manda la conceptualidad del disco. En la tercera, entra el melotrón, que conduce el tema hasta que Adam Holzman comienza a tocar un pasaje de piano que desemboca en el redoble del principio de nuevo, que se repite hasta morir el tema.
La segunda canción es la melancólica Drive Home. Cuenta la historia de una pareja que iba en coche, cuando de repente ella desaparece. Él empieza a buscarla, y no la encuentra. Despierta en un hospital. Ha estado varios años en coma, y ella murió en el mismo accidente que lo dejó así. Ha de afrontar la dura verdad.
Por esa letra, el tema es probablemente el más melancólico de todo el disco. Musicalmente, es una piez interesante, con un buen solo de guitarra a manos de Guthrie Govan y un canto de Steven Wilson que acompaña de fantástica manera la historia que cuenta.
La sigue The Holy Drinker, la composición más heavy del disco. Muy influenciada por los King Crimson del "Red", sigue en cierta manera la senda de Luminol. Dominada por el órgano Hammond de Adam Holzman, las guitarras de Govan y Alan Parsons con mucha distorsión y el Chapman Stick de Nick Beggs, Steven Wilson desgrana la historia del hombre que retó al diablo en una apuesta a ver quién bebía más. El final obvio termina con la victoria del diablo y la muerte del sagrado bebedor, el cual acaba en el infierno.
Un constante arpegio abre The Pin Drop, "la caída de la gota". Steven Wilson deja en casa su voz más típica en este tema para cantar en un tono que nunca se había oído, acompañado de sus característicos coros. Desgrana la historia de un matrimonio que no era feliz; siempre flotaba una cierta tensión en el aire. Un día, por una gota que cayó, el marido explotó y mató a su mujer, lanzándola después al río. Dura 5' 03'', el tema más corto del disco.
The Watchmaker comienza con acústicas, muy pastoriles, que van mutando en guitarras eléctricas a lo largo del tema. Empieza siendo un tema muy tranquilo, pero a medida que avanza la historia, va cambiando hasta que por el final entran unos arreglos corales de Jakko Jakszyk y Steven Wilson acompañados de una dura instrumentación de Govan. El ojo crítico del compositor inglés se centra ahora en los matrimonios que se casaron sin cariño y viven hasta ancianos así. El relojero protagonista mata a su mujer y la entierra. Ella, a su vez, resucita en forma de fantasma y se lo lleva a la tumba, pues ni la muerte los puede separar.
Llegamos al final del disco. El tema homónimo, The Raven That Refused To Sing, abre con un inquietante arreglo de cuerdas hasta que entran el piano de Adam Holzman y la voz de Wilson. Musicalmente, va in crescendo la pieza, a medida que se añade instrumentación. La orquestación, el bajo y la batería, hasta que entra Govan con un magnífico solo y la voz de Steven repitiendo las primeras palabras de la prima estrofa. Relata la historia de un hombre apenado desde su infancia, cuando murió su hermana. Toda su vida la ha pasado encerrado y temiendo, viviendo con miedo. Un día, encuentra un cuervo que, al cantar, hace que se le aparezca el espíritu de su hermana, así que lo encierra en una jaula y se lo lleva. Intenta que el cuervo vuelva a cantar, maltratándolo. Pero el cuervo se niega a cantar
En resumen, un disco redondo y elegante. Y a mi parecer, prácticamente perfecto.
Unos vídeos, como siempre. Empecemos con Luminol:
Sigamos con The Holy Drinker:
Y cerremos con el tema homónimo:
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