El 1969 fue un año de gran importancia para la música, para el rock en particular. Ese año se publicaron álbumes claves como el legendario Abbey Road, de los Beatles, o los debuts de Yes y Genesis. Pero ese año hubo otro debut clave: In The Court Of The Crimson King, de King Crimson.
Ahí podemos observar la carátula. Este disco, de la portada a la contraportada, del primer al último corte, es absolutamente innovador.
Musicalmente, se trata del primer rock progresivo propiamente dicho, una mezcla de jazz y rock o incluso hard rock.
Bien sabido es que King Crimson no es una banda al uso. Solo ha habido un miembro que ha permanecido desde los inicios hasta hoy día: Robert Fripp, guitarrista. En este álbum, la banda se completaba con el competente batería de jazz Michael Giles, el multiinstrumentista Ian McDonald (saxofón, teclados, flautas, melotrón, coros), el cantante y bajista Greg Lake (luego cantante, guitarrista y bajista de Emerson, Lake & Palmer) y el magnífico letrista Pete Sinfield.
El disco comienza con ruidos de trenes, pero a los veinte segundos entra un riff de ¡saxofón!, acompañado de la guitarra y el bajo. Es 21st Century Schizoid Man, una brutal mezcla de jazz y hard rock, y unos de los mejores temas de King Crimson. El siguiente tema es I talk to the wind , una balada (a la manera Crimson) acompañada de flauta.
Se da continuidad con Epitah, desgarrador como él solo, y aún así otro temazo, que aumenta sus efectos con el melotrón. La siguiente pieza es Moonchild, que dura 12 minutos pero que es odiada por mucha gente por sus 8 minutos de improvisación. Finalmente, el disco termina con In The Court Of The Crimson King, con su clásica melodía de melotrón.
Conclusión: disco imprescindible, sembrado de clásicos.

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